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Teórico 4. Algoritmos y ciudades. Huellas del pasado que predicen el futuro.

Dentro de las relaciones entre big data y ciudades que estamos viendo, se encuentran entrelazados indudablemente procesos que tienen que ver con  lo afectivo, lo social y lo político. Cuestiones que tal vez no se manifiestan de manera simple dentro de la complejidad tecnológica que ofrecen los dispositivos. Dos ejemplos son los casos tratados en los textos “Camioneros infelices y otros  problemas algorítmicos” de Vanderbilt, y “El caso del sirope de arce”, de Johnson. En el primer caso, más allá de su  narrativa simple, aparecen varios aspectos relacionados a la automatización urbana, como lo son las tecnologías de desplazamiento y localización aplicadas a la automatización de un problema complejo, como la entrega de paquetes en el menor tiempo y el menor recorrido posibles. El problema de encontrar una ruta mejor, conocido como “el problema del viajante de comercio” considerando sólo a los camiones se volvía difícil de resolver sin considerar los factores emocionales de los camioneros, que podrían generar mayores disposiciones a los accidentes,  pero se vuelve mucho más complejo al considerarlo. ¿Cómo resolverlo? Parece que las personas son mucho mejores haciendo algunas cosas de lo que las máquinas  lo serían. Entonces, lo mejor sería tratar no de encontrar una nueva manera de determinar una ruta, sino seguir lo que las personas hacen. Esto se llama inteligencia colectiva y es la manera en que funciona un sistema de geoposicionamiento como el WAZE: sigue lo que la mayoría de las personas hacen y los modos en que se ven obligadas a modificar su recorrido en base a reportes de dificultades: es decir, el atasco  de una persona en medio del tránsito sirve como dato para evitar que más personas se atasquen luego.

Los sistemas de geoposicionamiento parecen ser una valiosa fuente de big data, y muchas veces de big data generada por los usuarios de manera no intencional  y  completamente ignorada. Tal es lo que sucede con el historial de ubicaciones de Google, que mapea todos los recorridos, día por día, de todos sus usuarios que tienen un celular con Android.  Los mapeos se pueden ver con el historial de ubicaciones de Google y se pueden compartir, o no, con otros usuarios. Así es que si Google puede saber todos nuestros desplazamientos pasados, puede también conocer los futuros. De eso se trata Far Out , un prototipo piloto desarrollado por  Adam Sadilek y John Krumm, este último de Microsoft, que intenta crear un algoritmo que pueda predecir dónde estará un sujeto   en un máximo de 258 días, usando la información generada por tecnologías de localización. Hicieron una prueba piloto en Seatle con 300 personas proveyéndolas de Smart phones y gps y parece que les funcionó bastante bien. El sistema creado es un algoritmo de una matemática complejísima, pero que busca modificar comportamientos sociales a nivel individual, comunitario  y civil, con usos que van de la publicidad customizada a la gestión gubernamental de ciudades.

En cuanto al segundo artículo, que se centra en el uso  público de los datos generado por el 311, servicio telefónico de información general y reclamos del gobierno de la ciudad de Nueva York. También más allá de la narrativa con la que comienza el artículo, resulta central poder reflexionar cuáles son las implicancias políticas de un modelo donde el ciudadano accede a los datos generados por el gobierno de una ciudad, y qué nuevas posibilidades de participación política y transformaciones reales proveen estas prácticas.  En 2010, el mismo Johnson escribió un artículo sobre este tema en la revista Wired, incluyendo muy interesantes visualizaciones sobre los llamados. En la imagen una muy interesante visualización sobre todos los llamados del 311 a lo largo de una semana de septiembre de 2010 (unas treinta mil, que indudablemente deben haber aumentado y en mucho su cantidad en los últimos años)

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y en el año 2013 el famoso crítico Evgeny Morozov mantuvo con él una polémica donde cuestionaba que el uso público de datos digitales pudiera solucionar los problemas del mundo real. En la versión presencial, y excesivamente calurosa de este teórico estuvimos pensando cuál es la importancia de la reutilización y la comprensión de los datos públicos de los ciudadanos, que hoy  contnuará con la presentación de Ramiro Corleotti y Pablo Mlynariewicz, del Laboratorio de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires. Nos despedimos hasta ese momento desde la Ciudad de la Furia (nunca mejor puesto el nombre)

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