pieromateo erlichCurso_Verano_18 // #Teórico 4 “Respirar Primera Parte” (PARTE B) Curso_Verano_18 //

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Conocer

Hace muchos años, algunos Long Play que tenía mi padre, fueron escondidos entre mis juguetes. En aquella época, él trabajaba como médico de guardia en el antiguo Hospital Alvear.  Entre los discos ocultos, uno en particular me despertó una gran curiosidad. Se llama “Para el pueblo lo que es del Pueblo” (Piero-1974).

Tararear la canción de tapa o “Que se vayan ellos”, me estuvo prohibido durante mucho tiempo. Años más tarde, lo comprendí: estas canciones se habían convertido en himnos de las diferentes luchas sociales en América Latina. Algunas de ellas, dieron cuenta de los procesos sociales alrededor de los gobiernos dictatoriales de Onganía y Lanusse.

Al día de hoy, puedo recordar todos sus tracks, puedo reconocer sus acordes. Cuando lo hago, visito nuevamente instantes de mi infancia como así también, puedo rememorar olores, texturas, sensaciones.

Actualmente, algunos acontecimientos sociales, permiten evocar al tiempo de comprender aquel disco. El conocer, nos envuelve. “Al igual que el mundo se graba en nuestra mente, nuestras experiencias quedan grabadas en el mundo ”(Auster, P: La invención de la soledad). Las palabras son una forma de estar y de habitar el mundo. Sin embargo, éste está más allá de las mismas.

La música, las canciones del LP, constituyen en mis recuerdos, una traducción de los sentimientos más profundos de aquella época. Existe, al decir de Maturana en el “Árbol del conocimiento” (1999), una inseparabilidad entre lo que hacemos, nuestra experiencia del mundo y el conocer. Nuestro ser, nuestro hacer y nuestro conocer se mixturan y derriten a la vez, dándonos cuenta de la inexistencia del mundo absoluto.

Mala madre

La obra de Leandro Erlich exhibida en la Usina del Arte, puede ayudar a comprender lo expresado con anterioridad. Hace unos años, una publicación de mi hijo menor en Facebook, provocó el horror de mis primos. Mala madre (postearon con contundencia): sacando fotos mientras tu hijo se encuentra colgado, gritando.

“Nosotros tendemos vivir en un mundo de certidumbre, de solidez perceptual indisputado, donde nuestras convicciones que las cosas sólo son de una manera que las vemos, y que lo nos parece cierto no puede tener otra alternativa. Es nuestra situación cotidiana, nuestra condición cultural, nuestro modo corriente de ser humano”(Maturana: 1999)

La simple ilusión provocada por un espejo: el trompe l’oeil (engaña ojo) me colocó en el campo de conversación familiar. En la obra, donde mi hijo Mateo jugaba,  Erlich se encontraba interesado en cuestionar lo real y el orden establecido, creando juegos ópticos a partir de cosas muy comunes. Toda nuestra experiencia de certidumbre es un fenómeno individual ciego al acto cognoscitivo del otro.

En “La esperanza de Pandora: ensayos sobre la realidad sobre los estudios de la ciencia (2001), Bruno Latour nos habla del origen del “pacto moderno” (a partir de Descartes) que instaura las dicotomías en la concepción de lo “real”. Ellas expresan la separación entre un mundo “exterior” (la naturaleza), un mundo interior (la mente) y un mundo social. En este modelo canónico bipolar del pacto moderno, se separa el polo material (la naturaleza) y el formal (el lenguaje social).  Latour, nos propone pensar en traducciones, nos propone un modelo alternativo.

Aquí la referencia no se establece por la correspondencia lenguaje-mundo, sino como una “referencia circulante”, entendida como aquella que se construye a través de toda la serie de transformaciones que ocurren en el proceso de producción del conocimiento.

Estas transformaciones son “traducciones”, es decir, desplazamientos y mediaciones recíprocas de los agentes, para construir nuevas “conexiones”. Nuevas pautas que conectan, nuevas emergencias.  

Futuro

Nuestra vida en la era moderna está sujeta al principio de progreso. Los principios de una constante obsolescencia y abandono la caracterizan. Nuestras mención a obras de arte, busca referenciar en ellas, aquellas traducciones que nos invita pensar Latour.

En términos de Boris  Groys, el arte sobrevive a su propio tiempo. Esto significa que va más allá de la circunstancia en la que fue realizado o divulgado. El arte comparte este componente con la religión y la filosofía pero su materialidad intrínseca, lo sujeta. Lo hace visible.

Joseph Beuys, artista alemán que perteneció al grupo Fluxus señalaba: “Todo ser humano es un artista, un ser libre, llamado a participar en la transformación y la reorganización de las condiciones, el pensamiento y las estructuras que dan forma e informan nuestras vidas”.  La creatividad era el verdadero capital, creatividad que se debía entender como la verdadera fuerza revolucionaria transformadora que está presente en cada individuo. Cada uno contribuye en la medida de sus propios rendimientos individuales a una utopía de la sociedad como “plástica social”.  Al respecto Beuys consideraba las obras de arte como efímeras. Nunca quiso crear obras para la eternidad, sino dar excusas con sus performances para la reflexión.

Muchos intelectuales, consideran que somos víctimas de las estéticas vanguardistas del XX . Quizás tengan razón: Blade Runner (R. Scott, 1982) nos planteó un futuro más que próximo (Los Angeles en el 2019).

Las historias distópicas han existido desde hace mucho tiempo (pensemos no solo historias, relatos sino pinturas como “El Jardin de las delicias -1500-1505 de Hertogenbosh” – El Bosco). Asimov las describía un poco como el efecto Frankenstein, en el cual los avances tecnológicos podrían volverse en contra nuestra. Observemos sin embargo, que la pregunta que se plantea sobre el futuro, tiene básicamente que ver con qué deseamos en el presente, quienes somos en este presente.

Pensemos un ejemplo: Elon Musk plantea el problema del tráfico en la ciudad de Los Angeles. Por otro lado, conocemos que en el 2015, en la ciudad de Shanghai se puso en marcha el primer transporte de levitación magnética (Maglev): un sistema de transporte que incluye la suspensión, guía y propulsión de vehículos, principalmente trenes, utilizando un gran número de imanes para la sustentación y la propulsión a base de la levitación magnética.

Sigamos pensando. Musk plantea el uso del tiempo y señala la necesidad de crear túneles debajo de las ciudades. En esta red  ya no se piensa el problema de la velocidad de los autos; se proyecta la conectividad.

La búsqueda de pensar  soluciones ante los problemas de tránsito en las grandes ciudades, nos permiten imaginar nuevos escenarios. Este inversor y empresario, propone la idea de presentar una red interconectada de cápsulas de alta velocidad para el transporte público de pasajeros.  A través del Hyperloop, busca reemplazar el modelo actual que ofrece el metro en las ciudades.

A pesar de ser el artífices de joyas conceptuales como el Tesla, Musk cambia la mirada y desalienta con este proyecto,  el uso personal de vehículos para proponer un nuevo concepto en el transporte público.

 

 

Ahora, observemos las dos condensaciones planteadas

 

 

El hyperloop está en fase de prueba. A fines del 2017 se realizaron los primeros ensayos a escala en una singular competencia universitaria. El objetivo es implementarlo en el 2020.

Como señala Paul Auster en «La invención de la Soledad «,  «el hecho de que uno vague por el desierto no quiere decir que necesariamente haya tierra prometida».  Mientras se define el camino, sentémonos y sigamos escuchando lo que los Redondos nos cantaron hace algunos años.

 

 

 

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