6artificial-intelligence5Automate3000-x-large4 Captura de pantalla 2015-01-05 a la(s) 2.23.44 PMAcerca de la cuarta discontinuidad. Segunda vuelta

Acerca de la cuarta discontinuidad. Segunda vuelta

20 años son un montón

Cuando hace casi 20 años empuñamos el timón de la segunda cátedra de Datos (la primera estaba a cargo entonces de Jorge Crom y ahora de Martin Becerra tenía ya al menos una década de vida), lo hicimos con un doble movimiento de continuidad con trabajos extrauniversitarios que veníamos desarrollando desde hacía 20 años antes, e imaginándonos que podríamos construir una agenda setting de preocupaciones tecno-comunicacionales basada en algunas certezas de ese entonces, y en algunas promesas que esperábamos que se cumplieran en el futuro.

Como el tiempo es implacable, hoy nos encontramos nuevamente ante una divisoria de aguas que marca 20 años, pero no ya en términos de promesas sino de logros (y de incumplimientos), y de enunciación de un futuro que nosotros no veremos (al menos como integrantes activos de este colectivo, sino en sus inicios), y que otros integrantes seguramente recorrerán a su propio ritmo, movilizados por otros intereses, pero siempre atentos a esta potencia de la «retroprogresividad«, que acuna en un solo movimiento el pasado con el futuro, mediado por la tensión del presente que debe combinar siempre aspiraciones con restricciones (un buen ejemplo de esta tensión bien resuelta es la forma como fue hecha Marco Polo de Netflix estrenada hace pocas semanas atrás).


Cuando comenzamos hace 20 años la primera cursada de datos (Del paradigma del control al diseño de autonomía Introducción a las Tecnologías y Ciencias Cognitivas), nuestro interés estaba centrado en la inteligencia artificial, la cibernética, las máquinas que piensan (o pretenden hacerlo), la automatización de procesos, la revolución cognitiva en marcha y, en definitiva, la redefinición de la alianza entre las máquinas y los humanos.

A esa altura la IA tenia ya casi 50 años de historia y sus resultados eran muy poco prometedores. Estaban quienes apostaban por un formalismo a ultranza con el programa sintético, quienes insistían en los sistemas expertos y el programa conexionista, y quienes criticaban ambos programas canónicos en inteligencia artificial advirtiendo acerca de la necesidad de contar con un cuerpo para poder conocer y actuar: como postulaba el famoso programa enactivo desarrollado al menos conceptualmente por Francisco Varela y colaboradores en De Cuerpo Presente Las ciencias cognitivas y la experiencia humana (1995).

Ejes conceptuales, los mismos pero muy diferentes

¿Dónde estamos 20 años mas tarde? Habida cuenta de que algunas tendencias que se vislumbraban en ese momento se cumplieron, muchas otras no y que la articulación entre el deseo y la realidad sigue sin modificarse.

Estas preguntas surgen porque el año próximo se cumplen los primeros 20 años de la cátedra @datosuba a mi cargo, y junto con la adjunta actual Gaby Sued y la jefe de trabajos prácticos Estela Halpern, queríamos darle un cierre a los trabajos mas heurísticos de estos últimos 5 años, buscando un andamiaje conceptual que sirviera tanto para reinscribirlos en preocupaciones de mas largo aliento, pero sobretodo para retomar el diálogo con las ciencias cognitivas devenidas hoy en ciencias del diseño de sistemas de conocimiento, y de paso hacer un balance y relanzamiento.

Por ese motivo hace un par de semanas atrás lanzamos un par de «probes» (globos de ensayos conceptuales), tratando de delinear este programa 2015/2016 que será de transición (hacia lo que ambicionamos como los segundos 20 años de la cátedra), y centramos nuestra preocupación en el rol creciente de los algoritmos como máquinas de producir conocimiento, canalizar deseos, diseñar profesiones, pero sobretodo afectar en forma muy profunda tanto nuestra subjetividad como nuestra sociabilidad.

Hay muchos modos en que los algoritmos nos reinventan día a día. Desde las mas triviales pero no menos importantes como la analítica personal (uso de Fitbit y dispositivos afines), el filtrado colaborativo (el modo como descubrimos las rutas de la información que en definitiva son las rutas de nuestra formación); el crowdwriting (la redacción a múltiples manos que se ha facilitado en forma llamativa en la última década), pero muy especialmente la forma como encaramos desde al amor hasta el trabajo, desde los viajes hasta las búsquedas, gracias a la proliferación permanente de algoritmos encarnados en plataformas sociales pero también en sistemas ukltrapropietarios y de casi imposible acceso.

Hoy el 60% de todas las transacciones financieras están en manos de los algoritmos (algotrading) (Ver Christopher Steiner, Automate This: How Algorithms Took Over Our Markets, Our Jobs, and the World, (2013). ¿Qué está pasando en los otros territorios? ¿Cuántas de nuestras transacciones amorosas pasan por filtros automatziados de este tipo, y qué podemos decir de nuestras transacciones educativas, culturas y políticas?

Genealogía de la cultura de los algoritmos

A medida que íbamos afinando nuestra percepción acera de cual era el objeto de estudio/análisis que queríamos cernir para el programa del año 2015 quedaba cada vez mas en claro que éste no debería abocarse ni a la cultura de los algoritmos en sí (para un interesante debate acerca de como empezó al paradigma de programación y de porqué quienes lo iniciaron (endiosando al lenguaje de máquina y despreciando todos los lenguajes representacionales posteriores) no tenían idea de hacia dónde iban ver la charla y la transcripción bibliográfica de The future of programming

Bret Victor – The Future of Programming from Bret Victor on Vimeo.

donde Bred Victor insistía en que el camino tomado (no el único posible por la programación y consiguientemente por la cultura algorítmica) pudo deberse a la fase preparadigmática, a la estructura de financiamiento, o al hecho de que las mejores mentes de los años 60 estaban literalmente siendo abiertas/quemadas por las drogas (tesis compartida por John Markoff en What the Dormouse Said: How the Sixties Counterculture Shaped the Personal Computer Industry (2006))

Pero el programa tampoco debería ser una crítica puntual del pensamiento de plataformas con críticas especialmente dirigidas contra Google, Facebook y Amazon (al mejor estilo Morozov), sino algo mucho mas complejo y mas sutil.

Debíamos recorrer estas cuestiones específicas (de gravísimas consecuencias cognitivas, políticas y sociales) en el marco de la Cuarta Discontinuidad (la idea de que la inteligencia artificial finalmente nos reinventará como humanos y que nuestra resistencia a aceptarlo es un mera renovación del complejo narcisista que antes debieron enfrenta Copérnico, Darwin y Freud (ver Bruce Mazlish La cuarta discontinuidad: la coevolución de hombres y maquinas (1995). Por eso el programa debe ser rebautizado algo asi como La Cuarta Discontinuidad 2.0.

La difícil danza entre máquinas y humanos

En este contexto lo que trataremos durante el año 2015 hace mucho mas sentido cuestionando las promesas (probablemente incumplibles) de la Gran Singularidad de Kurzweil (La Singularidad Está Cerca. Cuando Los Humanos Transcendamos La Biología (2012 orig 2005) acicateada entre nosotros por Santiago Bilinkis en su reciente Pasaje al Futuro) hasta las preocupaciones/deseos mas equilibrados de Erik Brynjolfsson y Andrew MacAfee en Race Against The Machine: How the Digital Revolution is Accelerating Innovation, Driving Productivity, and Irreversibly Transforming Employment and the Economy.

En este contexto macro son mucho mas entendibles las preocupaciones del tecnofóbico Nicholas Carr quien dedicó su ultimo libro The Glass Cage: Where Automation Is Taking Us a estos «despropósitos mayúsculos» de los algoritmos, después de habernos intentado convencer de que Internet está friendo nuestros cerebros en Superficiales. ¿Qué está haciendo Internet con nuestras mentes? Ojalá (para él) que esta vez tenga mas éxito que la anterior 🙂

En este danza eterna entre tecnófobos y tecnófilos, entre amantes de la tecnología y sus detractares no menos entusiastas, hay pepitas de oro escondidas que debemos desenterrar, no solo para tratar de entender mejor el lío en el que estamos metido (económico, social, politico, educativo), sino también cómo armar nuevas alianzas, orientarnos en favor de interacciones constructivas (y no destructivas), y sobretodo pintar con un poco de color/calor, posibles nuevas infraestructuras que recuperen/intensifiquen nuestro costado humano, pero al mismo tiempo lo potencien y proyecten a nuevas dimensiones mediante el la ayuda de las máquinas.

El mapa de esta excursión

Para este periplo sugerimos un itinerario que se organizará alrededor de 4 unidades:

1) Atractores: los grande organizadores perceptivos/socioculturales y tecnopolíticos de la actualidad no son los trending topics ni el número de visitas a Youtube sino entidades como el vidrio, lo frío, el sonido, el tiempo, la luz (ver Steven Johnson How we got to now. Six innovations that made the modern world http://www.stevenberlinjohnson.com/2014/10/how-we-got-to-now-the-book.html)

2) Motores de Búsqueda: somos lo que buscamos, nuestro consumo simbólico y físico define las tribus a las que pertenecemos. ¿Cómo buscamos? Si presididos por taxonomías o folksonomías, si lo hacemos a mano o mediante algoritmos es la diferencia que genera todas las diferencias.

3) Pautas que conectan: el poder humano de exterminio es mas potente que nunca, el poder simbólico de construcción de relaciones está muy vagamente explorado y necesita potenciarse exponencialmente.

4) Metaaprendizajes: en los pocos casos en los que las máquinas «piensan, crean o inventan» los resultados son asombrosos, ¿qué podemos extraer de ese ADN sin caer en el tecnooptimismo o el tecnofatalismo?

Los cuatro organizadores conceptuales son por ahora de muy distinto nivel, están afiliados a veces con una obra o en un autor muy definidos, otros se pierden en remolinos de referencias y conexiones que pocos estarían dispuestos a refrendar.

Pero todos están teñidos por una preocupación y una constatación. La era de las máquinas inteligentes está mas cerca que nunca, todos los procesos y procedimientos que nos interesan y que nos atraviesan (desde los sistemas productivos, las relaciones afectivas, la construcción de conocimiento, las formas de invención y reproducción memeetica) se verán profundamente modificados a medida que las máquinas vayan ocupando roles que antes eran propios de los humanos.

Lo que se perderá en el camino (porque para ganar hay que poder saber perder ver Raffaele Simone La Tercera Fase. Formas de saber que estamos perdiendo) no son solamente profesiones, porcentajes de PBI o índices e productividad, sino la forma misma en que está organizada la sociedad desde hace al menos medio milenio. Que no solo es una sociedad de riegos (como inventarió con excelencia Ulrick Beck de acaba de partir «Ulrich Beck, Sociologist Who Warned of Dangers of Technology, Is Dead at 70«), sino sobretodo una sociedad hipercompleja, de casualidades entrelazadas y de una trama de interconexiones cada vez mas opacas e inasequibles.

Opacidad que no sabemos aun si las máquinas nos ayudarán a transparentar o si por el contrario las ocultarán cada vez mas y mejor en beneficio de pocos, como está ocurriendo actualmente tanto en el terrenos de las finanzas, el comercio, la salud y hasta de la cultura con la aparición de una cultura algorítmica de la que sabemos poco y nada, y que gracias laos esfuerzos de la humanidades digitales estamos recién empezando a apreciar.

En sucesivas entregas convertiremos estas anotaciones en propuestas de formación y las operacionalizaremos a gusto de cada quien.

Comentarios

  1. De la inteligencia artificial fuerte a la débil y vuelta. Waze como teoría incorporada | Cátedra Datos

    […] No es que no extrañemos Tigre ni a la lancha (a los que ya volveremos) sino que el “repaysement” entre urbano y latinoamericano de este último año y medio (nos fuimos en septiembre del 2013 a Bogotá y en Octubre del 2014 a México) forzó cierta pasividad, estimuló algunas neuronas y nos fue llevando por nuevos derroteros, que siempre tienen como eje de convocatoria y movilización algunos paisajes alrededor de la “cuarta discontinuidad“. […]

  2. El año Big Data ya ha empezado | Trabajo Colaborativo

    […] ¿Qué indica esto? Creemos que, más allá de algunos casos anecdóticos del listado de antes, estamos ante un fenómeno que contribuirá de forma acelerada a cambiar los hábitos tradicionales en el manejo del conocimiento y el aprendizaje de los profesionales. Las máquinas, la inteligencia, y el progreso en la mejora de la toma de decisiones posteriores, en base de la acumulación de datos (Big Data) se van a mostrar cómo compañeros obligatorios en los ámbitos de la gestión y de el aprendizaje. Mucho nos tememos  que todo aquello que pueda ser sustituido por predicciones hechas a través de inteligencia, acabará haciéndose. A este respecto decía el maestro Piscitelli: […]

  3. 3 Antropoceno, de rebots creativos y espirituales

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