Martes, Junio 29th, 2004...6:19 pm

La Biblioteca de Babel

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Creo que en la Biblioteca de Babel Borges define la existencia (propia
y ajena) por medio de la escritura. En el recorrido de su cuento crea (o
recrea) cierta visión histográfica (no cronológica, atemporal) de la escritura. Las estructuras edilicias a las que alude solo son parte de
las exquisitas aunque a veces irrepresentables geografías Borgeanas, las
cuales no recomiendo recorrer a menos que se disponga de flores de generosos pétalos o de plumas y cera.


No están ausentes en este recorrido los dilemas seculares en donde
detiene su pensamiento en varios párrafos. Reniega de la unicividad del sentido e invita al prolífico goce de la interpretación cuando nos habla de que “…esas letras no indican y prefiguran lo que dirán las páginas…”.
Reivindica la originalidad y genialidad de todo autor y la búsqueda
fructífera del lector, donde: “…por una línea razonable o una recta
noticia hay leguas de insensatas cacofonías…”.
Quizás quiera discriminar el soporte del contenido cuando escribe:
“…los libros nada significan en si. (Ese dictamen ya veremos no es del todo falaz)…” y evocaré aquí al concepto (sin desarrollarlo) de Raffaelle
Simone que distingue dos entidades en un libro: el objeto físico y el texto,
que considero ejemplificador.
Cómo señalé anteriormente creo que en varios párrafos del desarrollo
plantea la puja divinidad / cientificidad en virtud de definir, de aprehender
el universo. También hace referencia a los fines, a los vehículos y hasta
quizás a ciertas autoridades morales cuando escribe acerca de:
“…credenciales no siempre falsas…”. Autoridades quizás no abaladas por Borges aunque si por sus portadores.
Esta de mas decir que aquella biblioteca Borgeana nos excede en cuanto
humanos, claramente define esto cuando escribe: “…la biblioteca es
tan enorme que toda reducción de origen humano resulta infinitesimal…”.
Creo que cuando señala que: “…si el honor y la sabiduría y la
felicidad no son para mi, que sean para otros…” declara su profunda desazón en su intento, de aprehender el universo, sigue: “…en aventuras de esas he prodigado y consumido mis años…”.
A la representación personal, individual del hombre se refiere cuando
afirma: “…pero no un solo disparate en absoluto…” y “…nadie puede articular una sílaba que no esté llena de ternuras y temores…”. Y de esta forma habla también de la interpretación y de la autorreferencialidad de la lengua, claramente cuando señala: “…hablar es incurrir en tautologías…”.
La posible vastedad finita de esta biblioteca Borgeana nos aterra en
cuanto a la terrible desesperanza de no ser quizás artífices de nuestro propio
destino, ya fuimos y seremos reconfigurados por ésta biblioteca que nos
antecede y precede, escribe: “…la certidumbre de que todo está
escrito nos anula o nos afantasma…”.
Culminando creo que tengo mas dudas que certezas y que Borges me
presenta esa biblioteca allí, ante mis ojos y los tuyos, el universo esta
adelante, atrás, a los lados, a mi alrededor y en ninguna parte. A veces es solo
mera inspiración y yo maquinalmente lo vuelco aquí, como lo hizo Borges con
su obra: “…Para percibir la distancia que hay entre lo divino y lo
humano, basta comparar estos rudos símbolos trémulos que mi falible mano
garabatea en la tapa de un libro, con las letras orgánicas del interior…”
Si un día alguien lograra una obra acabada del universo no faltaría aquel
que refutase, criticase o abalase lo escrito, lo dicho, lo pintado, lo actuado (en fin, lo representado) para demostrar la infinitud periódica de la Biblioteca de Babel.
He arrojado este escrito a esa biblioteca (y a este weblog), quien quiera
que tome la posta.

Gonzalo Novara

1 Comment

  • Soy alumna de 2° del polimodal y en la materia tecnología de informcaión de las comunicaciones me dieron “La Biblioteca de Babel” para anlizarla desde el punto de vista informático… para mi es imposible decifrar lo que Broges quiso expresar con este texto…

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